Crónicas Cuarenténicas.


Día 12

... bolita por favor...

…abajo, en el parque, hay un balón… ... será que el encierro me ha vuelto más observador... será que el colapso de mis rutinas, la imposibilidad de dedicar el tiempo a lo que hacía antes, me permite ahora poner más atención en los detalles... será que todo lo que sucede en estos días ha amplificado el umbral de mi sorpresa... el punto es que llevo media hora observando un balón... es un balón común y corriente, blanco con negro... no alcanzo a ver la marca desde aquí pero parece un balón de buena calidad y se ve casi nuevo... en nada se parece al que usan los malandros para las retas del domingo... aquel es un balón que seguro vio sus años de gloria en el mundial del 70 y que pide jubilación desde hace rato... igual que el rey Pelé, tiene mil parches y remiendos pero así viejito y todo bota mejor, argumentan los malandros... tal vez tienen razón... ... en días más felices, con el parque lleno de niños, con el camioncito de los helados tocando intermitentemente los ocho compases de su estúpida melodía, con los gritos del merenguero, con el rumor de la vida sonando a todo volumen, no me habría percatado de ello... ¿quién repara en un balón a la mitad de un parque?... es casi su hábitat natural... sería como sorprenderse de que hubiera pájaros... lo verdaderamente asombroso, lo extraordinario, es pensar cómo es que ese balón blanco con negro, nuevo, impecable llegó allí, a la mitad de un parque al que ya nadie va... hace muchos días que los juegos que recién instaló el municipio, bostezan de aburrimiento y se secan al sol porque ya nadie sale a jugar... incluso los malandros que son gente temeraria, suspendieron indefinidamente su eterno Mundial en el que cada domingo se juega la final... así que la imagen de un niño corriendo detrás de ese balón parece muy lejana, de otro tiempo... ... estoy tan absorto en mi contemplación y tan ocupado elaborando teorías de cómo es que ese balón llegó allí, que tardo en escuchar la voz... es una voz lejana, infantil, que grita desde algún sitio:

...—¡¡¡boliiiita por favoooor!!! ... ... la voz grita una y otra vez y con cada grito va adquiriendo un tono diferente... el tono de la desesperación... una y otra vez... ...—¡¡¡boliiiita por favoooor!!!... ...—¡¡¡boliiita por favooor!!!... ...—¡¡¡boliita por favoor!!!... ...—¡¡¡bolita por favor!!!... ...—¡¡bolita por favor!!... ...—¡bolita por favor!... ...—bolitaaaaa... ... la voz se apaga poquito a poco, como la llama de una vela que ha ardido por demasiado tiempo... ... abajo, en el parque, hay todavía un balón...

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